El otro día me levantaba con un artículo científico de hace año y medio que afirmaba que tomar paracetamol reducía nuestra capacidad de empatía, en concreto, reducía la capacidad de percepción del dolor del otro. Y esto, en mis actividades de ventas, trabajo biográfico y dirección de coros, pero también en la vida en general, hace sonar una importante campana de alarma.

Me hizo pensar en las dificultades de comunicación de nuestra época y en la escucha empática que aprendí a utilizar en el trabajo biográfico. Mi razonamiento fue: si cada vez que hablo con alguien trato de comprenderle, es porque tengo una intención empática, poniéndome en sus zapatos, y eso hace del encuentro entre personas algo con valor y sentido para ambos. Si por otro lado, tomar este compuesto artificial reduce esta capacidad mía voluntaria, ¿para qué lo voy a tomar? Y a continuación, claro, ¿qué es el dolor? ¿cómo lo concibo? ¿quiero/puedo/debo aceptarlo y vivir con ello? ¿qué posición toma la sociedad respecto al dolor? ¿es tan grave tomar paracetamol cuando lo toma el 23% de USA semanalmente (lo afirma el artículo)?

Esto de la empatía no es algo relacionado con la terapia o el dolor, ni mucho menos. En los proyectos donde hay un cliente, es normal y útil hacer los mapas de empatía, y Nestor Guerra me los enseñó hace años en uno de sus cursos. Cuando te pones en los pies del otro, ves las cosas de forma distinta. Y no hace falta que lo demuestre nadie, porque ya tenemos la experiencia, es como “de cajón”.

Cuando saqué este tema en mi empresa tuvimos un debate interesante, que seguirá en el tiempo, porque me encanta que cada uno piense según su momento vital, historia y capacidades y lo compartamos.

El razonamiento que hago es el siguiente: el artículo afirma que tomar paracetamol atenúa nuestra empatía. Hay que respetarlo porque está demostrado por el método científico en un contexto muy específico. Otra cosa es que el método científico pueda demostrarlo todo en nuestros días (quizás sí cuando t → ∞), pero eso ya lo abordaremos otro día. Bien, pero a mí me rechina como idea general que la empatía se reduzca siempre cuando no tienes dolor. La base de un terapeuta o coach es ser empático, que conozca lo que el otro está viviendo y que no le duela (esto es importante, si no, entraríamos en que el terapeuta necesita supervisión a sus transferencias y/o contratransferencias). Se requiere que haya pasado por esa experiencia y sepa bien lo que el otro está pasando, o al menos haya elaborado un camino personal profundo en relación al tema en cuestión. Entonces, es en el sentido inverso: no por no tener dolor vas a reducir tu empatía, es más, creo que es al revés, cuanto más elaborado esté ese dolor, más empatía tienes. No pongo en duda lo que dice el artículo, pero la conclusión que yo saco es que el paracetamol desvirtúa la percepción y, como cada vez que se demuestra algo científicamente, no todo lo que está demostrado es lo que hay. Quizás se podría hacer un estudio de qué procesos de dolor han pasado los mejores terapeutas que conozcamos y veríamos que si son buenos es precisamente porque ha habido dolor previo a ayudar a otras personas y eso les ha hecho ser empáticos, llegando a una situación en la que conviven la ausencia de dolor y la empatía, lo cual es contradictorio con lo que dice el artículo.

Por lo que he leído, la zona del cerebro que se activa cuando hay dolor propio es la misma que cuando percibimos el dolor del otro. Si anestesiamos una, también la otra.

➨ Uno toma paracetamol para evitar el dolor propio

➨ Se afecta la zona del cerebro y del sistema nervioso de percepción del dolor propio

➨ Se afecta la zona del cerebro y del sistema nervioso de percepción del dolor ajeno

➨ No se es capaz de percibir el dolor del otro, efecto secundario no deseado a priori

En mi idea de trabajar la percepción cada día, no tiene ningún sentido mezclar elementos externos cuando además añaden ruido al proceso de conquista personal. Pero además, voy más allá, basándome en lo aprendido en el trabajo biógrafico: ¿el dolor está en el hombre para molestar o tiene algún sentido? Evidentemente el dolor físico está claro que es una señal de alarma de que algo pasa. ¿Y el dolor anímico? Ahí ya entramos en otro terreno mucho más amplio con los ansiolíticos, antidepresivos y en general con el sistema farmacéutico, y ya habrá momentos para compartir razonamientos al respecto. Pero mi postura es que el dolor es necesario para aprender, desde que nacemos. El bebé aprende lo que es agradable y lo que no mediante el dolor, es una guía de aprendizaje. No quiero decir que haya que vivir con dolor, solo digo que al menos seamos conscientes de por qué aparece, lo miremos a la cara sin miedo y tomemos una decisión de qué vamos a hacer con lo que subyace a él.

Si nos quitamos el dolor a base de pastillas sistemáticamente en lugar de a base de trabajo personal, ¿qué nos estamos robando como personas individuales y como humanidad?

26