El otro día, Israel López comentaba algo en Twitter que resonó con nuestra actividad en ASPgems. Y Agustín le invitó a comer en la oficina y tuvimos un interesante debate, asistiendo también varios de nuestros clientes.

Nosotros siempre somos transparentes con nuestros clientes. No hacemos estimaciones cerradas porque sabemos bien que el software es un proceso artesanal con mucha incertidumbre, donde surgen imprevistos de todo tipo continuamente, desde la propia definición de las tareas hasta la competencia o la financiación, por ejemplo.

Nuestro CTO Javier Lafora planteó que si pedimos a nuestros clientes que confíen en nosotros para aventurarse en su proyecto, también deberíamos acoger la incertidumbre a la hora de facturar. Claro, porque por un lado:

oye, confía en nosotros, no sabemos si vamos a llegar a donde quieres, pero haremos juntos lo mejor para el proyecto, con iteraciones pequeñas para minimizar la desviación entre lo planeado y lo que ocurrirá al final,

pero, por otro:

esto es lo que cuesta contratarnos.

Es algo que tenemos que evaluar concienzudamente como empresa porque tiene mucha coherencia.

Lo que Israel planteaba es que habría que facturar en función del valor percibido por el cliente y no por el esfuerzo de la empresa de servicios. Aunque la conversación quedó sin cerrarse, lo que yo saqué en claro me gustó. En esencia hay tres pasos:

  1. En tiempo de oferta, el proveedor cuantifica el esfuerzo estimado de cada historia de usuario.
  2. En tiempo de oferta, el cliente cuantifica el valor percibido a priori para cada historia de usuario.
  3. Desde ahí, se establece una conversación donde se pretende llegar a un acuerdo global en el proyecto, fruto de comparar las diferentes valoraciones, desde las dos posiciones. Así los procesos agile permiten minimizar la incertidumbre, no solo desde el lado de operaciones sino también desde negocio.

Israel hablaba de este libro, Agile Contracts, donde podremos ampliar y profundizar sobre este tema.

Hay algo más que quería mencionar. Al final, todo esto se basa en el valor percibido y estimado, y eso es algo subjetivo. Y no hay que olvidar que mucho de los problemas de la humanidad son debidos a que esa percepción no está bien desarrollada. No olvidemos trabajar nuestra percepción diariamente desde una correcta actitud interior. Ayudará al proceso de ventas pero también en la vida en general.

Nota: ya conocía a Israel de vista, pero en otro entorno, y es que resulta que fue delegado de la ETSIT de Valladolid en el 99, donde yo por esas fechas estaba en 2º de carrera. Qué cosas.

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