Hace unas semanas que volví a ver la charla de Simon Sinek sobre el porqué de las cosas y el círculo de oro. Creo que la fuerza de su mensaje reside en que cree en él y eso, en todo discurso, es insuperable. Pero además, lo que dice tiene mucho sentido.

Para mí, la razón de ser de lo que hacemos es lo más importante. Si no creemos en lo que hacemos, no tiene fuerza. Solemos centrarnos en el cómo hacerlo, en el qué hacer, pero olvidamos la raíz, el por qué lo hacemos.

De todas formas, creo que hay algo que en esta charla se mezcla: no es lo mismo el por qué que el para qué y a menudo lo metemos todo en el mismo saco. A mí también me cuesta esfuerzo separarlos.

En la formación de trabajo biográfico fue donde empecé a reflexionar conscientemente en el por qué y en el para qué de las cosas. Está claro que el por qué tiene que ver con las causas, el pasado, y el para qué tiene que ver con el objetivo, el futuro. En uno de los talleres de la formación, trabajamos con Anita Charton y saqué en claro una cosa:

Hola, soy José Salinas, soy biógrafo. Creo que la vida tiene sentido y quiero hacer que la gente recupere la alegría de vivirla.

La razón por la que la biografía ha conectado conmigo tanto es porque sintoniza muy bien con mi visión de la vida. Ideas como “nada es por casualidad” o “esto tendrá su sentido” (aunque no lo sepa) responden muy bien a las experiencias de mi vida y acompañar a personas que estén dispuestas a explorar su biografía con el fin de encontrar respuestas me llena de ilusión, retos y responsabilidad.

Si trato de aplicar estas reflexiones a mi vida profesional como ingeniero de ventas de software, tengo una cosa muy clara:

Hola, soy José Salinas, soy responsable de clientes en ASPgems y he sido desarrollador durante 13 años. Creo que el software bien hecho hace la vida más sencilla a las personas. Quiero hacer que las personas tengan una buena experiencia mientras desarrollamos el sistema más adecuado a sus necesidades.

Para mí, desarrollar software ha sido desde siempre una continua fuente de retos y satisfacciones. Sin embargo, después de muchas experiencias y proyectos, después de conocer a gente y visiones muy diferentes, me he dado cuenta de que el software no es más que una herramienta y que lo más importante son las personas que rodean a su proceso de creación: por un lado los equipos de programadores, y por otro, el cliente, la persona a la cual le estamos solucionando un poco más la vida.

Y ese es mi por qué; estoy en el mundo del software porque creo que hace la vida más fácil a las personas. Es lo que he experimentado durante mis 13 años como desarrollador.

Y este es mi para qué; estoy en el mundo del software para ayudar a la gente a resolver sus problemas y que se ocupen de otras cosas que les aporten más como personas.

Si uno todo esto con que me encanta el encuentro personal, escuchar a las personas, satisfacer necesidades y ayudar, hacer la vida más fácil a los demás, etc., es por lo que puedo decir que mi trabajo me satisface a día de hoy, y más cuando formo parte de una empresa diferente, que escucha al empleado y tiene una forma muy particular de hacer las cosas, con la que sintonizo en gran medida.

47