Elegí teleco porque quería trastear y crear cosas útiles con ordenadores. Eso era el verano de 1997 y tenía 17 años. Durante mucho tiempo, lo he visto con mucho sentido, me encantaba investigar y resolver retos. Formarme a la par que Internet evolucionaba fue muy motivador.

En Telefónica I+D disfruté de mi primer sueldo, de unos compañeros motivados y de una experiencia fabulosa de vivir solo en Barcelona y buscarme la vida, encontrarme conmigo mismo y mis criterios. Esta etapa fue fundamental para mí.

Cuando llegué a Madrid en 2007 con Correos, pensaba que podría hacer una gran carrera en una empresa grande y con posibilidades. Podía haberme jubilado allí. Sin embargo, cuando me creé mis primeros programitas para ser más eficiente en mi trabajo y no tener que pasarme horas copiando y pegando numeritos en informes, creía que iba por buen camino allí, pero no fue así: “José, para hacer esto en esta empresa hay que preguntar antes, porque tenemos que justificar nuestro puesto de trabajo, no hay por qué ser más eficientes”. Y el que me conozca ya sabe que calentar una silla no es lo mío.

Pasé a cobrar la mitad y cambié de la empresa más grande de España en número de empleados a una startup de 6 personas. Pero estaba feliz aportando y aprendiendo. Cada mañana estaba lleno de ilusión, aunque tuviera que estarme 1 hora en el metro en cada trayecto. Y este gran cambio se lo debo a mi amigo Wences García. Lo cierto es que pusimos los primeros ladrillos de MarketGoo desde Vexlan y estoy muy orgulloso de dónde está ahora.

Después Domestika compró Vexlan y pasé a una empresa de profesionales excelentes, con muy buen rollo y ganas de aportar. Sin embargo duró poco, ya que la gestión de la empresa era pésima y además la crisis económica acechaba, pasando de 150 personas a 13 en 6 meses. De esta época tengo que agradecer a mi amigo Mathias Biilmann su entusiasmo por lo que hacía, porque me lo transmitió de la mano de Ruby on Rails y esto me cambió la vida, viéndolo en perspectiva. Por esa época, 2009, ASPgems ya era pionero de Ruby en España, organizando su conferencia rails; curioso que ahora el ciclo se cierre al trabajar con ellos.

Al poco tiempo me hice autónomo y conocí a mi socio Enrique O’Connor. Esta etapa también fue fundamental para mí. Trabajar en tus propios proyectos, probar cosas por ti mismo, equivocarte una y otra vez, sacar tiempo de debajo de las piedras porque crees en lo que haces, tener un socio que te motiva, y a pesar de todo eso no tener ni un duro… Rentages fue el inicio y siguió BuroTex, ambos aún funcionando. Esta etapa fue dura y no la cambiaría por nada, me ha dado muchísima seguridad, a saber vivir con riesgo y con muchas dudas, a aprender de la parte de negocio, de estrategia, de equipo y de ventas. Mi mujer decía que cuando salía a vender el proyecto me cambiaba el humor, y era cierto. Sin esta etapa, ahora no sería el mismo.

Después busqué otros retos y me di cuenta de que mi trayectoria había sido muy afortunada. Ahí fuera hay gente que no es trigo limpio, pero yo siempre había dado con buena gente. Doy las gracias a estas malas experiencias que siguieron porque me han ayudado a relativizar y a saber justo lo que no estoy dispuesto a aceptar: mentiras, vender humo, expectativas irreales, exigencias, intereses ocultos, competitividad, egos inflados.

Mi última experiencia fue con una startup holandesa emergente y he de decir que, aunque aún no comprendo bien por qué prescindieron inesperadamente de mí, les doy las gracias por que me hicieron conectar durante año y medio con mis ganas de comerme el mundo y contarle a todos que lo que hacíamos tenía sentido. Esto también lo descubrí en mi etapa emprendedora, pero es en este momento cuando veo que mi background tecnológico impulsa precisamente mi actividad comercial, cuando además creo en y cuido al proyecto y al equipo.

Todo este camino lo veo en perspectiva con todo el sentido. Ahora, en ASPgems, con Agustín Cuenca y con todo el excelente equipo que me respalda, me siento capaz de contarle a cualquiera que crear software es una actividad artesanal donde hay muchos imprevistos; donde no se puede estimar el tiempo o el coste económico fácilmente; donde la tecnología es un medio para conseguir un fin y no es el fin en sí mismo; donde la persona está en el centro y la tecnología permite hacernos las cosas más sencillas para así dedicarnos a otra cosa donde podamos aportar más, siempre teniendo muy en cuenta no sobrepasar el umbral de deshumanización; donde las relaciones de confianza entre personas son lo más importante, hagamos software, construyamos muebles o cualquier otra actividad. Todo esto lo pienso y lo siento, porque he tenido la experiencia. Y lo hago porque creo firmemente en ello.

Y mientras tanto, mi vida personal lo fue acompañando todo, mi mujer, mis hijos, mi familia de sangre, la música, el trabajo biográfico… y cada persona que conozco en el camino, que aunque no lo viera en el momento, siempre ha aportado algo a mi concepción de la vida.

…porque veo al final de mi largo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las hieles o la miel de las cosas fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas.

Amado Nervo

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